San Martín y los rumores de casamiento, Martínez regresa con el Ejército de los Andes
Tengo en mi poder sus apreciables del 4 de marzo pasado y del 31 de mayo del mismo, contestando a ellas digo: que puse en manos de doña
Josefa Huidobro, la que acompaño a su primera luego que regresé de la jurisdicción de San Luis donde estuve más de 5 meses con mi familia buscando algún clima que me venga bien a mi enfermedad del estomágo que padezco sin interrupción de alivio. Entregada que fue la carta y en el mismo día le hice presente del inventario que se debía hacer por orden de Usted contestóme que en el momento se verificaría y que sólo aguardaba mi resolución. Para hacer dicho inventario como Usted ordena, acordé con la Sra que se hicieran 4 copias firamdas por la Sra. y que presenciase el inventario Nuñez (encargado de la chacra en Barriales), por si yo o la Señora fallezcamos, quedándose él con una copia, otra la Señora, otra Manuel Escalada, y otra yo.
En cuanto al inventario de la
chacra, casualamente estaba yo en el Morro (donde recibí las cartas citadas) cuando pasó Manuel Escalada, se las enseñe y me dijo que por tocante a la chacra no hiciéramos nada, sólo de los muebles y demás adherentes al servicio de la
casa, pues tenía escrito a Usted a fin de vender la
hacienda. Ojalá se deshiciera Usted de ella vendiéndola y quedándose sólo con
los molinos, la razón que hay para hacerle presente esto es que la
chacra no da producto alguno, antes bien gastos. Nuñez, el pobre hombre de bien, trabajador, y cuanto Usted quiera apetecer de él, se halla (la verdad aburrido) porque no puede lograr adelanto alguno de ella, al contrario, todo es retraso y gastos, uno, por cumplir las órdenes de Usted en facilitar a todos aquellos pobres cuanto necesitan, y lo peor, que no son capaces de agradecer nada, porque creen que es un deber el auxiliarlos. La
cría de caballos está muy buena y cuidada, todos han logrado de Usted crías, sólo yo me he quedado en blanco y mientras Usted no me diga algo, no tomo una carta para entretenerme en esto.
El
sitio de la alameda va quedando en la calle porque los adobes los van sacando para los asientos que están haciendo en ella y otros varios particulares, pues como no hay quién cuide, ni tampoco (digo por mi parte) sé qué órdenes tiene Usted dadas sobre esto, es la causa que yo no me he metido en nada. Últimamente, hablemos claro: Usted ya no viene más para Mendoza, y siendo así, ¿ qué quiere Usted hacer con todos eso perdido ? Esto no es más que prevenirle sobre sus intereses, yo no me meto aquí en cuidar lo de Usted porque repito, no sé lo que Usted tiene ordenado con respecto a esto, ni a que sujetos, y podría venderse si Usted no pensaba ya en venir antes de que se arruine más el sitio, en fin, Usted dispondrá lo que quiere.
Acompaño la contestación que me ha dado Guillermo
Chocrane sobre la sustitución de mi poder en Lima.
Por paquete separado le remito algunos papeles públicos, ellos dan una idea del
estado del país y su permanencia por estos destinos en el tiempo que me anuncia de 3 años me parece muy bien, pues esto no calmará muy pronto.
No he tenido el gusto de cumplir con su recomendado, el Sr de
Dalmar, porque aún no ha pasado por ésta; Doña Josefa y yo deseamos que llegue este caballero para cumplir con su recomendado lo mejor que se pueda.
Este
país cada día más pobre, los hombres no hallan que hacer con sus frutos; el comercio, con el motivo que no hay dinero, está parado, en fin, todos están aburridos, y atrasándose en sus negocios (aquí estoy yo), pues como mi principal es muy escaso todo va para atrás, en cuanto uno pone mano todo pierde, aburrido estoy ya de Mendoza, todos son petardos y nunca pagan lo que se les presta, de modo que si esto no toma otro semblante y Buenos Aires no trata de fomentar el comercio interior, habrá años en que las cosechas se perderán eternamente y los hombres se verán reducidos a sembrar para mantener a sus familias.
El
20 del pasado han llegado a ésta los restos del Ejército de los Andes en número de 102 Granaderos a Caballo al mando del coronel Bogado, y pasan a Buenos Aires. Viene también el gran
general Martínez (Enrique) que, según se dice, lo hacen bajar para sufrir un Consejo de Guerra, otros dicen que para mayor general del Ejército Nacional; no hay oficial que no haya tirando contra él, veremos cómo le va a este caballero.
He visto una carta escrita a Bogado en Chile en que le anuncian que Bolivar ha disuelto el Congreso que había formado en las provincias del Alto Perú, que estaba organizando una fuerza de más de
20.000 hombres para dirigirse sobre los portugueses, otros opinan que sobre el Paraguay, dentro de muy poco tiempo sabremos los cierto.
El Callao siempre ocupada por los enemigos, su compadre
Tagle y su esposa han muerto en el sitio de El Callao de muerte natural.
Chile es una desorganización completa; su Gobierno sin crédito, sin opinión, y sin numerario; el mes pasado intentaron hacer una revolución a Freire, ésta no tuvo efecto, así es que el coronel Sanchez, Zañartu, Solar, Argumedo, su hijo Fuentecilla, José Antonio Rodriguez, José María Palacios, el Dr Martín, el presbítero y otros salieron confinados para Lima. Zenteno con su familia ha fugado (según dicen) a Inglaterra, Boyles, Viel y otros jefes están tildados, y Freire recela se le echen encima, éste ha salido con una expedición para Chiloé, dejándo el Gobierno en sus 3 Ministros.
Ya Usted habrá sabido la fuerza que salió de ésta contra San Juan al mando de
José Aldao para reponer al Gobernador Carril, que habían depuesto, algunos murieron en este encuentro, Manuel Olazabal, que se hallaba con la fuerza de los sanjuaninos, se pasó a esta parte, y todo se acabó de a pasos; tomaron posesión de San Juan y reeligieron a Carril, éste no quiso admitir, pero nombró a otro de su partido que es lo mismo, de suerte San Juan y Mendoza vivirán continuamente disgustados por estos incidentes.
Por acá se anuncia con certeza que
Usted se ha casado con una hija de un señor de Inglaterra, otros dicen que con una joven de la familia de Borbón, esto está tan desierto que hasta han dicho el nombre del inglés que trajo la noticia, que no me acuerdo.
En Buenos Aires se activa la
formación del Ejército Nacional, reclutas se han mandado de todas las provincias del interior en bastante número, igualmente están en que el Congreso Nacional se reúna lo más pronto que sea posible, se han invitado a los pueblos para que dupliquen los diputados, de aquí están nombrado Agustín Delgado, Tomás Godoy Cruz, el clérigo Güiraldes y José Cavero, los dos primeros han renunciado y no quieren ir a la fuerza, es regular que nombren otros por la resistencia de éstos.
Los partidos (Unitarios y Federales) aquí siguen siempre encontrados, yo creo que entre unos y otros no habrá nunca reconciliación. En diciembre pasado José Albín pidió su licencia para Buenos Aires en razón de que no daba paso que tuviera mil espías, asi es que se presentó al Gobierno pidiendo su licencia respecto que tanto se reclamaba de él y que ya que su permanencia en Mendoza los tenía tan agitado se le permitió irse, se le concedió pero no sé si hay algún término fijo.
Siempre sigue
Juan de Dios Correa de Gobernador aunque ha solicitado por tres veces su retiro, y en esta última lo reclama con energía. Hay algunos interesados en el Gobierno y el principal es Beruti, actual Secretario del Gobierno, pues Delgado se ha separado enteramente del partido; quién sabe al que nombrarán cuando llegue el caso. José Aldao es Comandante General de Armas, éste no es nada amigo de Usted, Beruti es pésimo y tal que ha dicho que Usted es God. Félix Aldao, consecuente y amigo de Usted sin igual, tal que sobre esto no guarda amistad ni con su propio hermano. Le doy estos tres puntos por lo que le pudiera convenir.
Por ahora no hay más que poder anunciarle sino que en cualquier destino desea serle útil y servirle éste, su afectísimo amigo. Carta de Salvador Iglesias a San Martín, Mendoza 9/1. (1,T19,167-170)
Regresan los Granaderos y son la Escolta Presidencial
Han llegado a esta Capital, el Coronel don Félix de Bogado, con 100 soldados del regimiento de su mando de
granaderos a caballo, única gente que le ha quedado de mil hombres que se componía cuando salieron para la conquista de Chile y Lima, pues todos han quedado muertos, prisioneros o heridos en los referidos reinos que libertamos del dominio Español; cuyos 100 hombres se han
destinado para la escolta del Capitán General y Presidente de la República. Diario de Juan Manuel Beruti, Buenos Aires sin día/febrero. (4,T12,N34,422)
San Martín debe volver en 3 años, Bernardino Rivadavia es Presidente
Hallándose el Exmo Gobierno de la Provincia (Buenos Aires) encargado del Poder Ejecutivo Nacional... en el salón principal de la fortaleza con el objeto de dar posesión del mando al Señor D. Bernardino Rivadavia, electo
Presidente de la República de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Buenos Aires 8/2. (11,T2,108-109: detalle de actos)
No podrá Usted figurarse el placer que he recibido con su apreciable carta de 5 de setiembre último que me ha entregado el compañero, Paroissien; a la vez, en ella por su expresión, que se halla completamente bien en compañía de la señorita, su hija. Desearía infinitamente tenerlo mucho más inmediato, ya que es imposible aproximarme a Usted en su actual posición, más creo, sin embargo, que su permanencia en Europa, por varias consideraciones, sea más dilatada que el tiempo de
tres años que se sirve indicarme. Fui encargado de tratar con los señores Libertadores para conciliar los intereses de los pueblos que ya formaban la nueva República de Bolivia y de los de la
Argentina; por fortuna no tuve tropiezo, ni la más leve desaveniencia, ni disgusto entre partes. Supongo que cuando Usted reciba ésta ya sabrá que el Señor Rivadavia es nombrado Presidente de la República Argentina por todos los votos del Congreso General, excepto sólo tres; y aparece nombrado Ministro de Guerra y Mariana el general Alvear (Carlos). PD: Ha sido rendido el Callao por capitulación. Carta de Arenales (Gobernador de Salta) a San Martín, Salta 4/3. (1,T19,175)
Ohiggins es dado de baja del Ejército chileno
Con fecha 24 del actual, se ha servido expedir el decreto siguiente: "Atendiendo a que el Capitán General don Bernardo Ohiggins se halla en países extranjeros, sin la competente autorización del Gobierno; puesto que fue concedida para salir fuera de la República por el término de 2 años, en 2 de julio de 1823 y que expirado dicho tiempo no ha obtenido prórroga. Desde de baja en el Ejército, para lo que se pasará conocimiento de esta suprior resolución a la Comandancia de Armas." Oficio de José Mario Novoa a José Manuel Borgoño, Santiago de Chile 26/5. (4,T34,150)
Manuel Blanco Encalada al frente del Gobierno de Chile
Se han llenado mis votos y los de todo chileno que ame su país. Yo tiendo la vista para toda la extensión de males que iban a sobrevenir a esa República permaneciendo bajo la administración que tenía, y renuevo el placer de velor a V colocado a su cabeza. Carta de Ohiggins a Encalada, Lima 1/8. (4,T31,127)
Chiloé se vendió y el almirante Blanco, el incapaz sucesor de Freire, tuvo que renunciar a sólo dos meses de haber asumido el poder [...] El incapaz Blanco no pudo manejar las cosas mejor que Freire y se vio obligado a pasar las riendas del Gobierno a un hombre de diferente estampa, a uno de real integridad y patriotismo. Desde hace mucho conozco a Agustín Eyzaguirre, el actual Presidente de Chile, quien ha trabajado conmigo desde el comienzo de la revolución de la Independencia y es lo que se llamaría en Inglaterra un respetable señor de campo. Carta de Ohiggins a John Doyle, Lima 2/10. (4,T31,173)
Ohiggins viaja a Francia y regresa a Lima
Por el coronel Soyer, que me avisó su llegada a Francia y su pronto regreso a Lima, escribí a Usted en setiembre del año pasado. Esta carta no dudo le habrá sido entregada. En ella le hablaba de un amigo mío, el coronel José Mansueto y Mansilla, de quien he sabido por el general Miller existía en Lima; a este amigo le escribí igualmente por Soyer encargándole hiciese a Usted una visita en mi nombre, lo que creo él habrá ejecutado si él vive; él es un patriota, no de boca sino de hechos, hombre de bien a toda prueba y digno de ser amigo de Usted. Carta de San Martín a Ohiggins. (Bruselas 20/10/1827;1,T19,219)
La Constitución Unitaria y la Nación Argentina
El Congreso está en vísperas de concluir la
constitución que debe pasar luego a exámen de todas las provincias y la mayoría devolverá en la aceptación o repulsión, dará existencia o no al código constitucional. Por supuesto, algunas provincias, especialmente la de Córdoba y Santa Fe, van a resistirlo abiertamente porque, formarda la constitución sobre la base del Gobierno representativo en
unidad de régimen, está en oposición con el pronunciamiento expreso de ambos pueblos por el sistema federal, con el agregado de que Córdoba ya no pertenece al Congreso. Carta de Guido a San Martín, Buenos Aires 23/10. (1,T19,180)
La prórroga solicitada por San Martín para quedarse en Europa se pierde
Hoy he hablado con Manuel Escalada acerca de la presentación que Usted hizo (Abril de 1825;1,T20,96) para que se le prorrogáse el término de su licencia para permanecer en Europa. Ya le diré a Usted que
el escrito se perdió y, en estas circunstancias, sería imprudentísimo hacer que Manuel hiciese otro a nombre de Usted pidiendo secamente la prórroga. Soy, pues, de opinión por honor a Usted, por el de este país y el de sus amigos, que aunque
no se le pase por la imaginación el venir a América, renueve Usted su solicitud al Gobierno, pero ofreciendo en ella sus servicios para la actual guerra (con Brasil), y que si no fueran necesarios, se le prorroge por el período que Usted designará. Así opina Manuel y opinará todo verdadero amigo suyo. Carta de Guido a San Martín, Buenos Aires 23/10. (1,T19,181)
San Martín recibe noticias desde Mendoza
Tengo en mi poder su apreciable del 30 de agosto del corriente que recibí
bajo cubierta de otra de Pedrito Nuñez, a la que tengo el gusto de contestar.
En cuanto a lo que Usted me dice que extraña mi falta de comunicaciones, digo que con motivo de saber que le
cuesta cada una porción de reales en esos países, según me han informado Manuel Escalada, y no haber asunto que comunicarle que interese a Usted en materia de negocio, es la causa de falta yo a este deber.
Sobre los resultados del poder que se ha servido confiarme en Lima lo ha sustituído Guillermo Chocrane en José Riglos, según así me lo ha comunicado dicho Chocrane a su tránsito por ésta, en cuya virtud escribí dos cartas a dicho
Riglos a fin de que me comunicare algo sobre la materia; aún no he tenido contestación por lo que con esta fecha repito por triplicado y por conducto de Juan Parish Robertson, que pasó por ésta a Lima, sobre el mismo asunto. En el momento que me conteste avisaré a Usted sin perder momentos.
Los papeles públicos que remito de
Córdoba le impondrán algo sobre aquella provincia, los de Buenos Aires y Chile supongo los tendrá Usted en ésa por sus amigos.
Del Perú no hay particular más que la salida de Bolivar para Colombia. Antes de su salida de Lima tiró un decreto para que tal
argentino o chileno saliera del territorio peruano, de cuyas resultas han llegado ya a ésta Mariano Necochea, el coronel Videla Castillo, los Plaza, Pedernera, Molet, Estomba, Francisco Aldao, Sarratea y, en fin, todos los que son de por acá, aunque se asegura haberse modificado dicho decreto con respecto a algunos comerciantes que no sean sospechosos o tengan alguna complicidad en una revolución que dice Bolivar intentaban contra él, que según dicen, todo es supuesto. Por el manifiesto de Estomba se impondrá de la sentencia de dicha causa.
Félix Aldao ha ido a Lima y regresó a ésta a los 8 o 9 meses, nos ha asegurado el gran partido que Usted tiene en aquel país e igualmente el odio a Bolivar, esto confronta con muchos que dicen lo mismo. Pero como los buenos amigos que Usted tiene siempre, se acuerdan de Usted y crea que el país que él tenga influjo tiene un amigo que estoy seguro se sacrificará por Usted. No quiere seguir en la carrera militar y se ha resentido de varias órdenes que le han venido de Buenos Aires y sólo dice que mientras no
mande el general San Martín no tomará la espada otra vez.
En ésta parece que se ha conseguido la unión con el actual Gobernador. Este es
Juan Corvalán, este honrado mendocino ha tenido la suerte que durante su gobierno no ha habido, destierros, violencias, ni atentados contra nadie, y aún más, ha conseguido la reunión de los partidos llamados uno, de pelucones y otro, de los liberales. Todo debido a su prudencia, y sólo uno u otro díscolo es mirado con desprecio.
Usted sabe que soy aficionado a los caballos, sólo yo soy el desgraciado que no tengo una cría de los de Usted, ella está muy buena aunque no salen todos parejos en suerte, ni de muy buena estampa de uno u otro. Si Usted me concede mi solicitud no aguardo más que una orden de Usted para Nuñez para escoger
un potro y una yegua.
La
chacra se conserva adelantándose aunque poco, la causa es el reparto que el honrado Nuñez tiene en los trabajos; este pobre trabaja incesantemente, ya en la chacra, ya en los molinos, ya en lo que es de él, y este reparto lo tiene que no puede contraerse y, por consiguiente, sin tener el menor descanso. Yo que sé el país como está creo que Usted debía ordenar a Nuñez que tratase de vender la chacra y con su producto comprar una estancia, ésta cuidada por lo mismo daría a Usted mucho más. Lo único que deben conservarse con los molinos, éstos dan algo pues, sino hubiera sido por ellos sería imposible conservar la hacienda; esto último dije a Usted en mi última del 9 de enero del presente año y que no he tenido contestación.
El sitio de
la Alameda, si Usted piensa venderlo yo mismo sería comprador siendo en un precio moderado pues aún no tengo en que vivir, pero con la condición de ir dando poco a poco, según vaya trabajando, pues el bolsillo está bastante apurado por mis constantes enfermedades y algunos que he habilitado que lo han fundido todo. Si mi suerte sigue así estoy resuelto a irme donde está Usted haber si cambiando de clima cambia también mi suerte.
Recibí hace 5 días la
escopeta y pistola que Usted me ha remitido por lo que doy a Usted mil gracias; lo que he notado, como vino abierta la caja, es que no vienen más que 62 cebos en una cajita y, por consiguiente, concluídas estas ya no puedo hacer uso de estas armas, por lo que suplico a Usted que si fuese posible remitirme alguna cantidad de aquéllas se lo estimaría infinitamente. El reloj (1,T6,171) y la aguja de marcar aún no han llegado, pero tampoco el cirujano Dalmar, quién sabe si no ha marchado a Lima por el cabo y esto ha motivado no pasar por ésta.
Manuel y Pedro Molina muy buenos retornan a Usted sus finos acuerdos, Angelito Correa y demás amigos lo hacen del mismo modo.
Las disensiones de los países siguen sin esperar compostura,
las provincias se han separado enteramente de Buenos Aires, a esto se agrega que las primeras están celosas unas de otras porque dicen que Córdoba, Santa Fe, La Rioja y Tucumán están con Bolivar, el resto de las demás no se puede saber qué marcha llevan; por otra parte, Buenos Aires quiso introducir el papel moneda en el interior de los pueblos, sólo San Juan ha entrado por esta moneda y esto durará muy poco.
Estoy aguardando que
Nuñez concluya la faena de sus trigos para formar los inventarios que me ordena en su última, cuyas copias serán remitidas en la primera ocasión, pues no quiero hacerlo yo solo con las especies que Doña Pepa sino que quiero que me acompañe Nuñez a hacerlo.
Ha llegado a esta el memorable
Rudecindo Alvarado. La misma noche que llegó amanecieron algunos pasquines invitando al pueblo para tomar venganza contra él; su pronta marcha evitaría seguramente alguna desgracia pues no dejaban de estar algunos con deseo de hacerlo, y el mismo Gobernador se ha insinuado a fin de que saliere lo más pronto. Dicho Alvarado, se asegura, va de Inspector General a Buenos Aires, éste y todos los demás jefes del Ejército de los Andes han recibido por castigo de la pérdida de éste, empleos, generalatos y otras distinciones que mejor hubiera sido habérselas dado a cualquier negro.
Mi esposa retorna a Usted sus finos recuerdos, ésta tenía dispuesto honrarse con
nombrar a Usted padrino de alguno de sus hijos, pero la suerte de ella y la mía no lo quiere, el último que tengo es hombrecito de nombre Horacio, son ya dos los que están a sus órdenes.
Esta ocasión me ha proporcionado el placer de repetirme de Usted con la mayor consideración y respeto, su afectísimo servidor. Carta de Salvador Iglesias a San Martín, Mendoza 9/12. (1,T19,183-185)
San Martín opina sobre su ida del Perú y acerca de Bolivar
Con no poca satisfacción he recibido su apreciable del 30 de agosto, que voy a contestar, pero antes permítame que le diga la admiración que me causa el no acuse de ninguna de las cinco o seis que le tengo escritas desde mi llegada a Europa. Sin dudar ni un sólo momento de que mis cartas habrán sido muchas de ellas sacrificadas a la curisosidad y desconfianza, no puedo persuadirme el que todas hayan sido interceptadas, por lo tanto, creo habrá sido un olvido el acusarme su recibo.
Al fin es preciso creer (y sólo porque me lo asegura) el que todos los hombres que no han empuñado el clarín para desacreditar al excelentísimo general San Martín han sido perseguido por el general Bolivar; digo que es preciso creer porque he visto tanto, tanto, y tanto... de la baja y sucia chismografía que por desgracia abunda en nuestra América, no había querido dar a varias cartas y anómimos que se habían escrito sobre este particular, por otra parte, yo no podía, ni aún ahora puedo concebir el motivo de tan extraña conducta, la emulación no puede entrar en parte, pues los sucesos que yo he obtenido en la guerra de la independencia son bien subalternos en comparación de los que dicho general ha prestado a la causa general de la América, mas sus misma cartas (que originales existen en mi poder) hasta mi salida para Europa me manifiestan una amistad sincera. Yo no encuentro pueda ser otro el motivo de su queja que el no haber vuelto a escribirle desde mi venida de América y francamente diré a Usted que el no haberlo hecho ha sido por un exceso de delicadeza, o llámele Usted orgullo, pues teniendo señalada una pensión por el Congreso del Perú y hallándose él mandando aquel Estado, me persuadí que el continuar escribiéndole se creería era por miras de interes, con tanto más motivo si lo hubiera hecho después de sus últimos triunfos. Si esta es la causa (pues yo no encuentro otra) digo, y con sentimiento, que es una pequeñes de alma no propia del nombre que se ha adquirido.
Por lo que respecta a las ausencias que le han asegura a Usted hice al general Bolivar de los secretarios del delegado, sólo diré que esto no puede ser otra cosa que un chismo grosero inventado por alguno de los que lo rodean. Los secretarios del delegado eran los míos, los mismos que yo había elegido, desacreditarlose sería hacerme cómplice de su mala conducta, o bien manifestar una debilidad vergonzosa en mantenerlos. Si no eran propios para el desempeño de sus encargos, Usted tendrá presente que
a mi regreso de Guayaquil le dije la opinión que me había formado del general Bolivar, es decir, una ligereza extrema, inconsecuencia en sus principios y una vanidad pueril, pero nunca me han merecido la de importar defectos no propios de un hombre constituído en su rango y elevación. Basta pues, es demasiado extenderme en chisme tan asqueroso.
Los estrechos límites de una carta no me permiten contestar con la extensión que el caso requiere al párrafo de la de Usted que dice: "Mi único crimen había sido una franca declaración al general Bolívar de que yo jamás me abanderaría entre los enemigos de Usted porque la decencia y la gratitud me lo prohibirían y porque mis opiniones políticas, que alguna vez habían distado mucho de las de Usted, eran independientes de mi amistad. Sí, amigo, distado mucho porque jamás perdonaré a Usted su retirada del Perú y la Historia se verá en trabajos para cohonestar este paso".
Cuando deje de existir Usted encontrará entre mis papeles (pues en mi última disposición hay una cláusula expresa le sean entregados) documentos originales y sumamente interesantes, ellos y mis apuntes que Usted hallará ordenados manifiestan mi conducta pública y las razones de mi retirada del Perú. Usted me dirá que la opinión pública y la mía están interesadas en que estos documentos sean la luz en mis días, varias razones me acompañan para no seguir este parecer pero solo citaré una que para mi es concluyente a saber: la de que lo general de los hombres juzgan de los pasado según la verdadera justicia y de lo presente según sus intereses por lo respectivo a la opinión pública, ignora Usted por ventura que de los tres tercios de habitantes de que se compone el mundo dos y medio son necios y el resto son pícaros con muy poca excepción de hombres de bien. Sentado este axioma de ácida verdad Usted conocerá que yo no me apresuraré a semejante clase de gente, pues yo estoy seguro que los honrados me harán la justicia que yo me creo acreedor; en cuanto la Historia se verá en trabajo para cohonestar mi separación del Perú.
Sin embargo de estos principios y del desprecio que yo pueda tener por la Historia porque conozco que las pasiones, el espíritu del partido, la adulación y el sórdido interés son en general el agente que mueven a los escritores, yo no puedo prescindir que tengo una hija y amigos (aunque pocos) a quien debo satisfacer por estos objetos y no por lo que se llama gloria, es que
he trabajado por dos años consecutivos en hacer extractos y arreglar documentos que acrediten no mi justificación pero sí los hechos y motivos sobre que se ha fundado mi conducta en el tiempo que he tenido la desgracia se ser hombre público; sí amigo mío, la desgracia, porque estoy convencido de que serás lo que hay que ser si no eres nada. En fin, si como Usted me dice no me perdonará jamás mi separación del Perú, espere al paquete venidero para rectificar tan terrible sentencia, pues por el presente me es imposible entrar en los detalles necesario sobre este particular, en razón de marchar esta tarde el Correo para
Inglaterra y debo aprovecharlo para que llegue a tiempo de alcanzar el Paquete que sale para Buenos Aires este mes. Usted conocerá que teniendo que fiar la prometida exposición a las contingencias del correo, tendré que usar de ciertas precauciones y no me será posible expresarme con la claridad necesaria; no obstante, yo diré a Usted lo suficiente para que pueda formar una idea de mi situación al dejar a Lima y sabrá cosas que ha ignorado y le admirarán a pesar de lo mucho que ha visto en la Revolución.
Estoy viendo que dice al leer ésta que estoy hecho un misántropo, sí mi amigo lo soy porque para un hombre de virtud he hallado dos mil malvados. Carta de San Martín a Guido, Bruselas 18/12. (1,T20,88-93)
San Martín y el alto costo del correo
Dos cosas tengo que encargar a Usted: 1º que no me remita ningún papel público cerrado y si con una faja. 2º Que procure meter su letra todo lo posible y cerrar la carta en el mismo pliego como va esta, sin poner sobre escrito separado, pues si se pone se paga doble, también será conveniente el que el papel sea delgado, en fin, Miguel Riglos enterará a Usted de la manera de remitir las cartas pues cada una sencilla puesta en Bruselas cuesta 11 chelines y 3 penes, a saber, sacar la carta en Londres y pagarla, ponerle nuevo sobre y franquearla hasta ésta y aquí volver a pagar como carta venida del extranjero; si en una carta sencilla se incluye un pedacito de papel como el de un cigarro se paga el doble tanto en Inglaterra como aquí. Carta de San Martín a Guido, Bruselas 18/12. (1,T20,93)
Bibliografía
1) Instituto Nacional Sanmartiniano. Documentos para la Historia del Libertador General San Martín, Tomos (T) 1 al 20.
2) Espejo, Gerónimo. El Paso de los Andes.
3) Instituto Nacional Belgraniano. Documentos para la Historia del General Don Manuel Belgrano, Tomo (T) 1 al 7.
4) Instituto Ohigginiano. Archivo de Don Bernardo de Ohiggins, Tomos (T) 1 al 37.
5) Documentos para la Historia de la Bandera Argentina (2001), Guillermo Palomo y Valentín Espinosa.
6) Actas Capitulares de Mendoza, Tomo (T) 1 al 4.
7) El Redactor de la Asamblea 1813-1815.
8) Espinosa, José María. Memorias de Gervasio Antonio de Posadas.
9) Archivo Histórico de Tucumán.
10) Revista de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, Tomos (T) 1 al 25.
11) Registro Oficial y Nacional de la República Argentina.
12) Senado de la Nación Argentina, Biblioteca de Mayo, Tomos (T) 1 al 19.
13) Diario Los Andes.
X) Archivo General de la Provincia de Mendoza: Época Colonial e Independiente (EC,EI), Carpetas y Documentos (C,D), Protocolos (P).
Y) Archivo General de la Nación Argentina: Documentos Escritos.
Z) Archivo Nacional de Chile.