En el centro mendocino, a comienzos del siglo XX, se erigió un templo que pronto se convirtió en referencia espiritual para la comunidad urbana. La parroquia fue creada en 24/12/1918, en un contexto de crecimiento poblacional y necesidad de nuevas sedes religiosas que acompañaran la expansión de la ciudad. Su origen está ligado al desmembramiento de la antigua Iglesia Matriz de San Nicolás de Tolentino, lo que le otorgó identidad propia y la convirtió en cabecera de la vida religiosa de la zona. Desde entonces, ha estado regida por clero diocesano y ha acompañado el desarrollo social y cultural de la capital.